El podcast plantea que las empresas enfrentan una crisis de gobernanza en sus ecosistemas de CRM, la cual se vuelve crítica ante la llegada de la Inteligencia Artificial (IA).

He creado esta versión del podcast usando Google Notebook ya que he estado con covid y bronquitis durante las últimas 3 semanas.

Artículo: https://www.cx2advisory.com/blog/quin-es-el-dueo-del-crm-crm-es-marketing-ventas-y-servicio-entonces-por-qu-nadie-los-gobierna-juntos

A continuación, se presenta un resumen de los puntos clave:

1. El problema del "Dueño" inexistente

La mayoría de las organizaciones no tienen un dueño del ecosistema completo de CRM; en su lugar, tienen administradores por aplicación (uno para Salesforce, otro para HubSpot, etc.). Esto genera una fragmentación donde marketing, ventas y servicio operan como islas con disputas políticas silenciosas por el control del cliente.

2. Desplazamiento de roles ejecutivos

Declive del CMO: El rol del Chief Marketing Officer como dueño del CRM está perdiendo influencia y permanencia en las empresas.

Ascenso de RevOps: El área de Revenue Operations (RevOps) está ganando terreno, especialmente en modelos B2B, pero suele enfocarse solo en ingresos y deja fuera al servicio al cliente, que es precisamente donde la IA está teniendo mayor impacto inicial.

Situación en LATAM: En Latinoamérica, el puesto de "Jefe de CRM" casi no existe como rol transversal; generalmente se reduce a un perfil de marketing encargado de enviar correos y campañas.

3. El peligro de la IA sin gobernanza

Implementar IA agéntica sobre un CRM sin dueño es comparado con "ponerle un motor turbo a un carro sin frenos". La IA agéntica es peligrosa en entornos fragmentados porque:

Cruza silos: Actúa sobre datos de diferentes áreas sin respetar el organigrama.

Velocidad de error: Escribe datos y contacta clientes a una velocidad mucho mayor que un humano, lo que puede escalar el caos y la deuda técnica rápidamente si no hay reglas claras.

Riesgo político: Sin un arbitraje neutral, cada área puede lanzar su propio agente, dando versiones contradictorias de la "verdad" al mismo cliente.

4. Recomendaciones estratégicas

El autor sostiene que la gobernanza debe preceder a la IA. Antes de escalar tecnologías avanzadas, las empresas deben:

Crear un Centro de Excelencia (CoE): Nombrar un líder transversal (CRM CoE Leader) con autoridad sobre marketing, ventas y servicio.

Definir la propiedad del cliente: Cambiar la pregunta de "¿quién administra la herramienta?" a "¿quién es el dueño del cliente?".

Proteger el modelo de datos: Establecer reglas estrictas sobre qué pueden escribir los agentes de IA en el CRM para evitar la contaminación de los datos.

En conclusión, la IA no llena el vacío de liderazgo en el CRM; más bien, lo convierte en un requisito innegociable para evitar riesgos operativos y de reputación

#CapsulasdeCustomerEngagement

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A ver, imaginemos por un momento una casa domótica de estas de última generación. Eh, una donde la calefacción, las luces, las persianas, pues todo está conectado a un sistema central. Vale, el típico sistema inteligente que lo controla absolutamente todo. Exacto. Pero ahora supongamos que tres personas diferentes viven en esa casa y cada una tiene una aplicación distinta en su móvil. O sea, todas intentan ajustar el mismo termostato exactamente al mismo tiempo. Madre mía, qué estrés. Claro, imagínate. Una persona quiere veinte grados, eh, otra quiere veinticinco y la tercera de repente decide apagar el sistema por completo. Evidentemente, la máquina entra en colapso directo, el sistema se bloquea por completo y, bueno, la casa se vuelve inhabitable. Es una imagen bastante caótica, desde luego. Una infraestructura carísima colapsando simplemente porque nadie tiene los permisos de administrador principal. O sea, nadie manda. Pues esta es exactamente la realidad técnica que se vive hoy en día en las grandes corporaciones cuando, eh, cuando miramos su arquitectura de datos y el famosísimo ecosistema CRM. Totalmente, porque todo el mundo quiere controlar el termostato, pero a la hora de la verdad, nadie es verdaderamente el dueño de la casa. Y precisamente por eso estamos hoy aquí. Vamos a diseccionar un artículo fascinante de la firma CX2 Advisory que plantea una pregunta que parece muy sencilla, pero que desata unas guerras internas tremendas. Y la pregunta es, literal: ¿Quién es el dueño del CRM? Y fíjate que es un debate crítico que además viene respaldado por datos muy potentes de Forrester y Spencer Stuart. Un debate que explora una crisis de identidad tremenda entre marketing, ventas y servicio al cliente. Eso es. Y lo que eleva la urgencia de toda esta conversación es que este desgobierno interno es literalmente una bomba de relojería ante la adopción masiva de inteligencia artificial agéntica que ya estamos viendo en todo el mercado. Es que lo cambia todo. Pero antes de entrar en materia, creo que debemos hacer un pequeño apunte sobre cómo hemos estructurado el análisis a fondo de hoy. Sí, muy importante. Quienes nos escuchan deben saber que toda esta documentación nos llega procesada a través de nuestro Google Notebook, que la verdad ha sido un salvavidas tecnológico absoluto. Pues sí, sobre todo teniendo en cuenta que Jesús Hoyos, que es el autor de toda esta investigación y de los apuntes originales, pues se pasó todo el mes de julio lidiando con el COVID y una bronquitis bastante severa, la pobre. Así que desde aquí le mandamos un abrazo enorme mientras se recupera. Y nosotros tomamos el relevo, eh, con el objetivo de extraer las responsabilidades clave que debe tener hoy un líder del centro de excelencia del CRM y, bueno, dar recomendaciones prácticas para definir al dueño del ecosistema. A ver, para empezar, creo que hay que entender que este vacío de liderazgo del que hablamos no se ha creado de la noche a la mañana. No, es el resultado de muchos años de silos tecnológicos. Claro, son feudos. Históricamente, la empresa se ha fragmentado. Exacto. O sea, marketing opera su propio castillo, normalmente utilizando herramientas como HubSpot para generar tráfico y leads. Ventas gobierna su propia isla, muchas veces atrincherada en un Salesforce para cerrar contratos. Y servicio al cliente sobrevive por ahí en un tercer ecosistema como Zendesk, eh, intentando apagar incendios diarios. O sea, imagínate la empresa como un barco de tres velas donde cada tripulación rema en una dirección distinta. No hay un capitán que gobierne todo eso. Ninguno. Y si miras las cifras de permanencia en la alta dirección, parece que uno de esos feudos está perdiendo la guerra estrepitosamente, la verdad. Sí, sí. Los datos de las fuentes sobre la caída del CMO, del chief marketing officer, son absolutamente demoledores. Es que la permanencia media de un líder de marketing en las empresas del Fortune 500 se ha desplomado a tres coma nueve años. Madre mía. Ya, pero el dato que realmente enciende todas las alarmas en los consejos de administración es que, según Spencer Stuart, cerca de un treinta y un por ciento de estas grandes empresas ya operan sin un CMO tradicional. Treinta y un por ciento. O sea, casi un tercio de las empresas más grandes del mundo han disuelto o absorbido esa figura. Y a ver, la naturaleza corporativa odia el vacío. Si marketing pierde poder sobre la estrategia y el presupuesto del CRM, eh, alguien más asume ese control. Y ahí es donde entra en escena el famoso concepto de RevOps, de las operaciones de ingresos, liderado por la figura del CRO Vale, vamos a desgranar esto porque aquí yo soy un poco escéptico. Cuando leo en las fuentes que todo el mundo está adoptando RevOps, a mí el instinto me dice que esto es simplemente el departamento de ventas, eh, poniéndose un traje nuevo. Han cambiado el nombre en la puerta, parecen más transversales y así se quedan con el presupuesto de marketing. ¿Me equivoco? Pues mira, lo fascinante aquí es que es una sospecha muy habitual y los datos de implementación te dan parte de la razón. Las empresas declaran de forma masiva haber adoptado un modelo RevOps- Las ofertas de trabajo están plagadas de estas siglas hoy en día Plagadas. Sin embargo, hay un informe que cita el autor de Deloitte que señala que solo cerca de un 10 % de las empresas ha alcanzado una madurez real en este modelo. Solo un 10 %. O sea que el 90 % está fingiendo, básicamente. Pero, eh, ¿por qué fracasan tanto a nivel técnico? Pues porque unificar el dato del cliente no es cambiar un organigrama en un PowerPoint, ¿sabes? Es desarmar un campo de minas político. Claro. Alcanzar la madurez en RevOps requiere en la práctica que marketing cedas sus métricas de atribución a ventas. Significa que ambos tienen que acordar qué es exactamente un lead cualificado en la base de datos. Pero con un título más chulo. Tal cual. Pero es que, además, las fuentes señalan una falla estructural en el propio concepto de RevOps. Este modelo es, en esencia, un playbook que está pensado para entornos B2B, negocios entre empresas. Claro, funciona cuando tienes un ciclo de venta de seis meses, un comité de compras y un embudo superestructurado. Pero claro, si intentamos forzar esa misma arquitectura en una empresa B2C orientada al consumidor final, esto revienta, ¿no? Revienta por todos lados porque la física del modelo de datos es completamente incompatible. En el consumo masivo, en el B2C, no tienes a un representante de ventas empujando una oportunidad mes a mes. Tienes la marca, la inversión masiva en medios, la captación digital. Exacto. Todo se basa en cookies o perfiles digitales masivos. Imponer esa mentalidad de embudo B2B a una empresa que vende, no sé, zapatillas o suscripciones de streaming, pues genera una fricción inmensa. Estás intentando meter datos de comportamiento masivo, eh, en campos que están diseñados para firmar contratos corporativos. Es un despropósito. Y aquí es donde se pone realmente interesante, porque esto me lleva al tercer pilar olvidado de todo este ecosistema. ¿El servicio al cliente? Eso es. Si marketing pierde poder y ventas o RevOps lo gana, al menos en el B2B, ¿quién está mirando al usuario que tiene un problema? Históricamente, el servicio al cliente ha quedado totalmente excluido de la narrativa de generación de ingresos. Siempre se ha visto como un sumidero de dinero. Un centro de costes puro y duro, relegado o simplemente agrupado bajo el gran paraguas de CX, el customer experience. Y aquí las fuentes hacen una distinción que es vital. Solemos confundir customer success, customer service y customer experience. Asumimos que son lo mismo, pero operan de formas totalmente distintas en la base de datos, ¿verdad? Totalmente distintas. Customer success está muy ligado a la retención en el mundo del software SaaS. Es decir, es una métrica de ingresos, así que encaja bien en RevOps. Pero el customer service, el de toda la vida... El de resolver el problema de un paquete perdido a las tres de la mañana. Ese Ese es transaccional, es del día a día y queda fuera de la gobernanza principal. Y esto plantea una pregunta importante cuando cruzamos el charco: ¿qué pasa en Latinoamérica con todo esto? Uf, los datos que aporta Jesús Hoyo sobre el mercado de LATAM me parecen de lo más revelador del análisis. Analizó más de setecientas ofertas de empleo en la región buscando estos perfiles transversales de CRM. ¿Y qué encontró? Pues que prácticamente no existe la figura del dueño del ecosistema. En la gran mayoría de ofertas, buscar un jefe de CRM en Latinoamérica todavía es buscar un rol de marketing táctico puro, o sea, alguien que envíe campañas de email o mande SMS. No buscan a alguien que gobierne los datos. Y fíjate que es un error crítico copiar y pegar esas estrategias corporativas de Estados Unidos, muy enfocadas en RevOps y B2B, en un mercado como el latinoamericano. Porque la infraestructura tecnológica demanda otra cosa completamente distinta. Exacto. En LATAM, el peso del servicio al cliente transaccional es gigantesco por dos diferenciadores estructurales. Primero, los enormes contact centers que gestionan el soporte multicanal y segundo, el uso masivo de WhatsApp. Claro, es que en Estados Unidos te mandan un SMS para avisarte de algo y ya está. Pero en LATAM, WhatsApp no es un canal de notificaciones, ¿eh? Es la plataforma donde se negocia, se compra y se da soporte. Todo en uno. Por eso, si intentas aplicar la arquitectura RevOps de una startup de Silicon Valley a un banco mexicano que gestiona millones de interacciones por WhatsApp, te estrellas. Te estrellas, pero de frente. Y las fuentes también mencionan el modelo B2B2C, como la industria de la automoción, como un punto ciego brutal. Ah, sí. Ahí tienes a la marca fabricante peleándose a nivel de base de datos con el concesionario local por ver quién es el verdadero dueño del dato del consumidor. Y quién le manda el email de revisión del coche. Es un agujero negro de gobernanza tremendo. Pero a ver, seamos sinceros. Hasta hace poco, este desgobierno era manejable. Si marketing y ventas tenían datos duplicados, pues un analista echaba una semana cruzando un par de Excels y ya está. Generaba fricción, ineficiencias, pero no te hundía la empresa Claro. Pero entonces, ¿qué significa todo esto hoy? Porque la llegada de la inteligencia artificial agéntica lo cambia absolutamente todo. Es decir, meter IA agéntica y un ecosistema que nadie gobierna centralmente, como decían en las fuentes, es literalmente como ponerle un motor turbo a un coche sin frenos. Tal cual. Porque si conectamos esto con el panorama general, un agente de IA no entiende de organigramas, no respeta si un campo del CRM es del feudo de marketing o del feudo de ventas. No tiene ego político, solo tiene acceso a datos y actúa a una velocidad inaudita. Exacto. Hablamos de IA que lee y escribe sobre el CRM a gran escala. Y si no hay un centro de excelencia neutral, que es el famoso COE, ¿qué va a pasar? Que cada departamento va a lanzar su propia IA para no quedarse atrás en la moda tecnológica. O sea, marketing lanza su bot, ventas el suyo y servicio otro. Y el resultado es que un mismo cliente va a recibir tres versiones distintas de la verdad al mismo tiempo. El caos y la deuda técnica crecerán como una bola de nieve, incontrolable. Te imaginas, ¿eh? El bot de marketing ofreciéndote un descuento, el de ventas cancelándolo y el de servicios cerrando tu ticket sin avisar. Todo en cuestión de milisegundos. Un desastre de experiencia, la verdad. Por eso la ola de la IA es lo que finalmente justifica y hace obligatorio el rol de un dueño del CRM. La gobernanza de datos y el COE ya no son, o sea, ya no son una opinión de un consultor, son un requisito innegociable de supervivencia empresarial. Alguien tiene que poner los guardrails, los límites técnicos. Exacto. ¿Cuándo escala el bot a un agente humano? ¿Qué descuentos reales puede prometer? ¿Qué datos puede usar respetando la privacidad del usuario? Vale, pues esto nos lleva directamente a la última parte. Sabiendo que la IA requiere este líder neutral, eh, ¿cuáles son las responsabilidades de este líder del centro de excelencia? Y sobre todo, ¿qué pasos prácticos puede tomar hoy alguien de nuestra audiencia para desenredar este lío en su empresa sin desatar una guerra civil en la directiva? Pues mira, la responsabilidad principal del líder del COE es el árbitro neutral del ecosistema. Construir el marco de trabajo y los equipos para que la plataforma sea la columna vertebral de la organización de verdad. O sea, es el dueño del modelo operativo del agente de IA. No, eso es gobernar la recepción, revisión, lanzamiento y monitorización de estos agentes para que no dependan de la improvisación. Y a nivel práctico, las fuentes marcan varios pasos, empezando por los quick wins, los rápidos. A ver, ¿cuál sería el movimiento defensivo número uno antes de lanzar nada? El primero es nombrar un dueño interino o un comité directivo antes de desplegar cualquier agente de IA. Alguien tiene que firmar y hacerse responsable. Fundamental. ¿Y el segundo paso a nivel técnico? Congelar y proteger el modelo de datos. Hay que definir de forma quirúrgica y muy estricta qué campos puede escribir o modificar la IA y cuáles son solo de lectura. Claro, ponerle coto para que no te sobrescriba todo el histórico de un cliente porque sí. Eh, supongo que también hay que saber qué tienes ya instalado, ¿no? Porque mucha gente compra software que ya trae IA integrada y ni lo sabe. Totalmente. Ese es el tercer punto. Hay que hacer un inventario de todos los agentes de IA existentes o planeados y ponerles límites mínimos de escalabilidad a humano y de privacidad. Vale, esos son los torniquetes de emergencia. Pero a largo plazo, para solucionar el problema de raíz, hay que formalizar este centro de excelencia, ¿verdad? Sí, a largo plazo hay que otorgarle al COE derechos de decisión claros y neutrales sobre marketing, ventas y servicio. Y esto es política corporativa pura. Y el quinto punto es asegurar la preparación de los datos, el famoso AI readiness. Si le metes basura a la IA, la IA te escupe basura a velocidad cuántica. El dato subyacente tiene que tener calidad y gobierno sí o sí. Y por eso, tener la mejor herramienta de software del mercado no sirve absolutamente de nada si falta gobernanza corporativa. Ya no importa quién administra el software, sino quién es verdaderamente el dueño del cliente. Es que destilar los pilares de este análisis te da una perspectiva brutal. Para cualquiera que nos esté escuchando, da igual si su nivel es muy técnico o si se está preparando para una reunión directiva. O si simplemente buscan entender el estado del mercado, claro. Exacto. Cuestionar quién tiene la propiedad de los datos y de los ecosistemas en sus propios proyectos les va a dar una ventaja analítica enorme. Básicamente, les va a ahorrar años de chocar contra muros invisibles y acumular deuda técnica. Les va a ahorrar muchísimos dolores de cabeza, yo estoy segura. Pues sí, pero antes de terminar, y esto no está directamente en las fuentes de CX2, ¿eh? Me gustaría cerrar con una idea que me lleva rondando la cabeza toda la sesión. Una reflexión para quienes nos escuchan. A ver, cuéntame. Hemos hablado de gobernar a los agentes de IA de la empresa para que presenten una voz única frente al cliente, ¿no? Sí, para evitar que colapse la casa domótica que decías al principio. Exacto. Pero si esta IA agéntica llega al punto de ser tan autónoma y capaz de cruzar todos los silos de una corporación, llegará el día en que nosotros, los clientes, dejemos de interactuar con las empresas y usemos nuestra propia IA personal. Ostras, o sea, un escenario donde los agentes de IA de la empresa empiezan a negociar directamente con los agentes de IA personales del propio cliente. Imagínatelo. Tu asistente de IA peleando los precios o resolviendo un problema de soporte directamente con el bot de la empresa en milisegundos, sin que tú muevas un dedo. Y si eso pasa, se convertirá todo este ecosistema CRM tradicional en un simple intermediario obsoleto. Desde luego, es para pensarlo. Menudo panorama nos espera. Ahí dejamos esa idea provocadora para que le deis una vuelta. Muchísimas gracias por acompañarnos y hasta el próximo análisis a fondo.